Contabilidad · Stripe

Cómo cuadrar Stripe con tu contabilidad

Vendes 100 € y en tu banco aparecen 87,40 € tres días después, junto con otras dos ventas. Así se contabiliza sin que nada se pierda por el camino.

Por qué no cuadra nada

Cuando alguien te paga por Stripe, ese dinero no llega a tu banco ese día. Se queda en Stripe, y días después te transfieren un importe que junta varias ventas y ya lleva las comisiones descontadas.

Así que el ingreso que ves en el banco no se corresponde con ninguna venta concreta. Ni en importe, ni en fecha, ni en número de operaciones. Si intentas cuadrar factura por factura contra tu extracto, no vas a poder — y no es culpa tuya.

El error habitualMarcar las facturas como cobradas en la cuenta del banco. Parece lo natural, pero entonces el saldo contable de tu banco deja de coincidir con tu extracto real, y ese descuadre crece con cada venta.

La solución: una cuenta que representa a Stripe

En tu programa de facturación creas una cuenta más, junto a la del banco. No es una cuenta real: representa el dinero que has cobrado y que Stripe todavía no te ha transferido.

A partir de ahí, cada pieza va donde le corresponde:

La venta se marca cobrada en la cuenta de Stripe

La factura deja de estar pendiente de pago, porque el cliente ya pagó. Y el saldo de esa cuenta es, en todo momento, lo que Stripe te debe.

La transferencia de Stripe es un movimiento entre cuentas

Cuando Stripe te paga, no es un ingreso nuevo: es dinero que ya era tuyo cambiando de sitio. Sale de la cuenta de Stripe y entra en la del banco.

Las comisiones son un gasto

La diferencia entre lo que vendiste y lo que te transfieren es lo que cobra Stripe por el servicio. Es un gasto deducible, y conviene que aparezca como tal en vez de desaparecer dentro de un ingreso más pequeño.

Con esto, las dos cuentas cuadran con la realidad a la vez: la del banco con tu extracto, y la de Stripe con lo que Stripe dice que te debe.

El truco que lo hace fácil de verdad

Por defecto Stripe te transfiere cada pocos días. Eso significa decenas de movimientos al trimestre, cada uno agrupando ventas distintas.

Cámbialo a un día fijo al mes. En Stripe, en la configuración de pagos, puedes pedir que te transfieran el día 1. Pasas de quince movimientos a uno.

Lo que esto le supone a tu gestorAl cerrar el trimestre, su trabajo con Stripe se reduce a pasar el saldo de la cuenta de Stripe a la del banco. Las facturas ya están emitidas, numeradas, con su IVA y con su cliente identificado. No hay nada que reconstruir ni nadie a quien preguntar qué fue cada ingreso.

Cómo crear esa cuenta en Holded

En Tesorería → añadir cuenta → Pasarela de pago → Manual. Ponle un nombre que identifique el proyecto, por ejemplo «Stripe · Mi tienda», y ya la tienes.

Si ya usabas la integración nativa de Stripe con HoldedLas cuentas que creó ella reciben sus propios apuntes. Si eliges una de esas, cada cobro quedaría contabilizado dos veces. Crea una cuenta manual nueva, o desactiva esa integración.

Y lo que falta: las facturas

Todo lo anterior ordena el dinero, pero no emite ni una factura. Eso sigue siendo tuyo: por cada venta hay que expedir una, con el IVA que corresponda —que no es el mismo si vendes a un particular de aquí, a una empresa francesa con NIF-IVA o a alguien de Canarias— y con el cliente identificado, porque el modelo 347 lo va a pedir.

Eso es lo que hace Factulink. Cada cobro de Stripe se convierte en su factura en Holded, marcada como cobrada en la cuenta que le digas, con su cliente creado y su impuesto decidido. Tú programas la transferencia del día 1 y tu gestor hace un movimiento al trimestre. Ver cómo funciona.

¿Y las facturas, quién las crea?

Factulink convierte cada cobro de Stripe en su factura en Holded, con el IVA que corresponde y el cliente identificado.

Ver cómo funciona